Trópico de cáncer y Pesadilla en la playa, giallo veraniego por Regia Films

septiembre 29, 2017 por Roberto García-Ochoa Peces

Regia Films lanzó, para este verano de 2017, dos nuevas películas que se incorporan a su flamante colección de “Cinema Giallo”. Se trata de Trópico de cáncer (Al tropico del cancro, 1972), dirigida por Giampaolo Lomi y Edoardo Mulargia, y Pesadilla en la playa (Nightmare Beach), realizada por el infatigable Umberto Lenzi en el año 1988. Dos referencias ideales para aliviar el calor que todavía perdura.

 
Portada del DVD Regia Films de Trópico de Cáncer

Trópico de cáncer (Al tropico del cancro, 1972)

Nos encontramos ante uno de los pocos gialli verdaderamente exóticos. Rodado íntegramente en Haití, resulta curioso por su localización y por inmiscuirse en el interior de las costumbres de su población -rica en ritos y superchería-, aun a costa de ofrecer escasos alicientes de peso en lo que a las constantes genéricas se refiere. Está dirigido por Giampaolo Lomi y Edoardo Mulargia, aunque el desconocimiento general que se tiene del primero hace pensar que la mayor parte del peso durante el rodaje recayera en Mulargia, o Edward G. Muller, como acostumbraba a firmar. La película flirtea con la idea de la violencia y el primitivismo que circunda a la (in)cultura de los negros presentes en la comunidad del país caribeño; así, la pareja de realizadores acerca su cámara con curiosidad a los rituales, ceremonias y fiestas que se celebran en su seno, y no duda en recoger algunos de sus aspectos más puntillosos, como el del sacrificio animal, con cierta crudeza y poca empatía. Y a pesar de la destartalada trama -una, la policial, que se entremezcla con el triángulo que conforman los personajes de Anthony Steffen, Anita Strindberg y Gabriele Tinti, todo con el objeto de la recuperación de una fórmula para una droga afrodisíaca, que puede generar suculentos beneficios y que ha sido robada- es destacable la ilustración de los crímenes que se suceden, crecientes en el grado de sadismo y alguno de los cuales ejecutado con un arma tan poco habitual como un arco.

El DVD, carente de extras pero cuyo estuche transparente sigue teniendo el aliciente de esconder una ilustración en el interior, respeta el formato original de pantalla 2.35:1 e incorpora mejora anamórfica para televisores de pantalla ancha. Incorpora la pista de audio original en italiano, con subtítulos en nuestro idioma, así como otra en castellano.

 

Portada del DVD Regia Films de Pesadilla en la playa

Pesadilla en la playa (La spiaggia del terrore, 1988)

Una de las últimas producciones del longevo Umberto Lenzi, que había cultivado el subgénero en numerosas ocasiones -algunas, incluso, con cierta fortuna, como en Siete orquídeas manchadas de rojo (1972) o Così dulce… così perversa (1969)-, y que aquí firmó bajo el seudónimo de Harry Kirkpatrick, si bien ha mantenido en alguna ocasión que en realidad dicho nombre corresponde a una persona real, a la que él solo asistió en cuestiones técnicas. Más bien parece una excusa con la que, como en tantas otras ocasiones, pretendía exportarse el producto buscando la mejor de sus suertes, amparado bajo un nombre anglófono. Asumiendo, por tanto, su autoría, se trata de una coproducción entre Italia y EE.UU., país donde quiso realizar alguna de sus cintas pese al escaso éxito obtenido. Además, en este caso la cinta parece inscribirse más claramente dentro de los cánones del slasher antes que en los del giallo clásico, tanto por lo explícito de su localización en Florida como, sobre todo, por la ruda brutalidad que exhibe en sus secuencias de asesinato -donde las víctimas perecen por electrocución-, muy en la línea del subgénero que con tanto éxito se estaba cultivando en el país durante esa década -y parte de la anterior- y alejado, por tanto, de las convenciones y estéticas propias del thriller all’italiana. Incluye, además, rasgos propios de las denominadas biker movies, al presentar a una peligrosa banda de moteros que intenta hacer de las suyas en la ciudad, cuestión extendida a la figura del asesino, un motero que hace arder a los descarriados que encuentra a su paso y que recuerda a la de otro slasher como The Exterminator (James Glickenhaus, 1980), a su vez inspirado en Nude per l’assassino, giallo (esta vez sí) dirigido por Andrea Bianchi en 1975.

Una película, por lo demás, bastante entretenida, que cuenta con rostros muy conocidos en la época como John Saxon (el  férreo policía que hace cumplir la ley a rajatabla) o Michael Perks (un doctor alcohólico y traumatizado por ver morir a gente en la silla eléctrica), con una factura audiovisual correcta y otra nueva sinfonía de rock progresivo cortesía del siempre genial Claudio Simonetti, para poner adrenalina a la aparición en escena del temible y misterioso motorista. La edición de Regia Films permite disfrutarla como se merece, respetando su formato de pantalla (1.85:1 anamórfico) e incluyendo hasta tres pistas de audio: inglés, italiano y castellano, con subtítulos en castellano adaptados para las dos primeras. No incluye ningún tipo de contenido adicional.

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