Crítica de Aro Berria, de Irati Gorostidi

Aro Berria («Nueva era» en castellano) es un ejercicio de cine radical, valiente y bastante único en el panorama nacional, que probablemente causará rechazo a muchos por su propia naturaleza (durante mi pase en los cines Golem, fueron varios los espectadores que salieron de la proyección). Su directora es la navarra Irati Gorostidi (mención especial en el pasado Festival de San Sebastián), quien extiende aquí lo apuntado en su anterior cortometraje, Contadores (2024), cuando un grupo de clase obrera desencantado con la situación de su fábrica en la San Sebastián de 1978 decide emigrar al campo para integrarse en una comunidad libre, que sigue rituales colectivos en abrazo de la espiritualidad y el placer mutuo.

Póster de Aro Berria, dirigida por Irati Gorostidi

País: España
Año: 2025
Estreno: 12-12-2025
Duración: 102 min.
Director: Irati Gorostidi
Guion: Irati Gorostidi
Fotografía: Ion de Sosan
Música: Beatriz Vaca
Intérpretes: Maite Muguerza, Óscar Pascual López, Aimar Uribesalgo, Edurne Azkarate, Jon Ander Urresti, Jan Cornet, Oliver Laxe
Género: Cine al margen
Productora: Apellaniz & De Sosa, Elkargi SGR, EiTB

EL MARGEN COMO ÉTICA POLÍTICA

La cineasta navarra Irati Gorostidi tiene cinco cortometrajes en su haber, algunos de ámbito documental, y su debut en el largo con Aro Berria (“Nueva era” en castellano) amplía parte de la historia que ya contase en su anterior trabajo, Contadores (2024). En la San Sebastián de 1978, cuando la democracia aún estaba en ciernes, un grupo de trabajadores se reúne para discutir las condiciones del convenio colectivo de la fábrica en la que trabajan. Disputas y opiniones que difícilmente encuentran un punto de convergencia e interés común entre los obreros. Ante esta tesitura, algunos deciden romper con todo y emigrar a mitad del campo para integrar una comunidad de espíritu libre, donde las decisiones sí se toman en grupo, aunque las prácticas estén comandadas por algunos de sus miembros (como Oliver Laxe, el afamado director de Sirat, que aquí interpreta a un gurú espiritual).

La lucha de la clase obrera en Aro Berria, dirigida por Irati Gorostidi


Por sorprendente que parezca, no se trata de una historia de ficción, y se inspira en las vivencias que, por aquellos años, tuviera la comunidad del “Arco Iris”, sita en Lizaso, en el valle de Ultzama (Navarra). Un antiguo convento en el que sus muros se pintaron con motivos florales, reconvertido en lugar de convivencia para una serie de personas desencantadas con la situación social que les rodeaba en su día a día, que abrazaron los preceptos del Tantra, exploraron la (otra) sexualidad y vislumbraron los beneficios que la meditación podía otorgarles, toda vez alejados del mundanal ruido. De todo ello ya dieron cuenta la propia realizadora y Mirari Echávarri en el documental San Simón 62 (2023), donde regresaban a aquellos montes para dar voz a sus madres, partícipes en la experiencia.

Gorostidi parece querer emprender, en Aro Berria, un camino similar: renuncia a la narrativa convencional después de su primer tercio –donde retrata esas conversaciones y discusiones entre amigos que no se conforman con el estado de las cosas tras no conseguir sus plenos derechos laborales en votación popular– para abrazar un formato semidocumental en lo que sigue. Una vía de todo punto exploratoria y harto derivativa, donde la cámara se limita a recorrer, con inteligente cercanía y sumo respeto hacia los personajes retratados, el espacio, las reflexiones y los rituales a los que, libremente, handecidido entregar su cuerpo y mente.

El camino emprendido en Aro Berria, dirigida por Irati Gorostidi

Para expresar semejante grado de desafección social, que da pie a un En este sentido, uno de los mayores baluartes de la cinta, además de la valentía inherente a su gesto radical, que rechaza la convención normativa de la sociedad en un momento donde la vida de los disidentes aún estaba en peligro, es su apartado fotográfico, obra de Ion de Sosa (cuya Balearic también se ha estrenado este fin de semana, esta vez en calidad de director). La manera íntima de explorar los cuerpos y sus movimientos espasmódicos y acompasados en las secuencias de orgías grupales, donde el placer sexual se aleja del concepto anquilosado de la penetración como único fin erógeno, se sublima a partir de la presencia casi fantasmal de la cámara, que sobrevuela la comunión establecida con la paciencia y el interés propios de un documentalista etnográfico –en realidad no nos encontramos demasiado lejos de Jean Rouch–. Por su parte, la música de carácter experimental concebida por Beatriz Vaca (bajo su pseudónimo de Narcoléptica), poblada de pasajes de drone in crescendo, sirve a las imágenes para ilustrar el trance de la colectividad.

El ritual en Aro Berria, dirigida por Irati Gorostidi

Aunque sea este un recorrido arriesgado en su forma y fondo, y que, por tanto, resultará arduo de contemplar a la mayoría de los espectadores, al mismo tiempo también se erige como un elocuente grito de libertad. Puede que, por sus circunstancias, esté más próxima a ser una proclama sorda que ensordecedora, pero, como se dice en un momento del filme, no hemos entrado aquí para injerencias personales, sino para explorar el beneficio colectivo. Una postura al margen que viene a demostrar que la espiritualidad y el rito compartido pueden no solo ser una elección vital, sino también manifestarse como un ejercicio de disensión política de resonancias supraterrenales.


Descubre más desde Doble Kulto Cinema

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

, , , , , ,

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.