Las mejores películas de 2025. Parte 1

2025 ya es historia, y es por ello que toca hacer balance. El año cinematográfico ha sido abultado en número de estrenos y, lógicamente, variado en temática y aspiraciones. Pero parece que el (tenebroso) signo de los tiempos ha impregnado, definitivamente, la creación de varios cineastas clave a la hora de idear sus últimos proyectos. De ello daremos mayor detalle en la segunda entrada, donde desvelaremos nuestro top, centrándonos ahora en una terna alternativa de títulos del año pasado muy destacables… y polémicos, caso del filme en torno a la tauromaquia dirigido por Albert Serra. Ataviados con la muleta, pasamos sin más dilación a la faena (en este caso, razonada, y más desarrollada a través de los enlaces a las críticas que tenemos disponibles, que fueron publicadas en el momento del estreno de los respectivos títulos). Doble Kulto Cinema recupera, así, un antiguo contenido, perdido durante algunos años pero que tocaba renovar. Esperemos que resulte de su interés.
Una imagen de Tardes de soledad, dirigida por Albert Serra

15. La torre de hielo (Lucile Hadzihalilovic)

Una imagen de La torre de hielo, dirigida por Lucile Hadzihalilovic

Lucile Hadzihalilovic viene desarrollando una sólida carrera desde hace dos décadas, y ya su anterior Earwig (2021) supuso un punto álgido al respecto. Ahora, en La torre de hielo (aún pendiente de estreno en salas españolas, previsto para los próximos meses, pero vista en varias salas y festivales de nuestro país en 2025) ofrece una muestra más de su potente concepción visual mediante este renovado cuento de hadas clásico donde la adolescente protagonista, Jeanne (Clara Pacini), huye de la grisura del orfanato que la acoge para abrazar la gelidez espectral que le ofrece una Bella (Marion Cotillard), a priori, modelada con la irrealidad que proporciona un rodaje. Pero adentrarse en la madriguera del conejo blanco supone romper el hechizo en torno al ideal (vital, amoroso…) y viajar al centro del conflicto humano, cuya escapatoria resulta más incierta todavía. Una joya a reivindicar participada por Gaspar Noé, pareja de la directora y que aquí se interpreta a sí mismo.

14. Una casa llena de dinamita (Kathryn Bigelow)

Una imagen de Una casa llena de dinamita, dirigida por Kathryn Bigelow

Otra directora de armas tomar es Kathryn Bigelow, la primera mujer ganadora de un Oscar a mejor dirección –En tierra hostil (2010)–. En A House of Dynamite vuelve a su terreno preferido: meter el dedo en la llaga de la administración de su país, Estados Unidos, en esta ocasión colándose en los entresijos de los mandos de emergencia, estratégica y militar, ante la inminente caída de un misil dirigido a su territorio. Una misma historia narrada desde tres localizaciones diferentes que, antes que expirar en su idea, revive con cada nuevo punto de vista merced a un ritmo endiablado y a la soberbia interpretación coral. La primera muestra de la (recurrente) presencia en esta lista del cine político realizado en 2025, en una postura eminentemente crítica para con la fragilidad de nuestra sociedad del primer mundo. Una ficción que habla de nuestro tiempo pero que bebe, sin ambages, de dos realizaciones que compartieron el año 1964, dirigidas por sendos maestros: Lumet (Punto límite) y Kubrick (¿Teléfono rojo?…).

13. Bugonia (Yorgos Lánthimos)

Emma Stone en Bugonia

«Bugonia» es un vocablo griego que refiere a una suerte de mito en el que el sacrificio de un buey engendraría nueva vida en forma de abejas. El radical y único Yorgos Lánthimos usa ese punto de partida a la hora de realizar un remake de la cinta surcoreana Save the Green Planet! (dirigida por Jang Joon-hwan en el 2003), donde la metáfora ecologista interesaba menos que reflejar el sadismo capaz de derivarse de una obsesión. Pero el cineasta griego siempre depara sorpresas, y su afilado bisturí de (ciencia) ficción no deja títere con cabeza en esta satírica aproximación a la merma de nuestros derechos como pequeños seres invertebrados, contribuyentes de un mundo despiadado. Jesse Plemons y Emma Stone tienen mucho que decir al respecto. Leer más en nuestra crítica.

12. Tardes de soledad (Albert Serra)

Quizá el estreno más polémico de la temporada, generador de un doble ruido mediático a raíz de su triunfo (Concha de Oro a la mejor película) en el Festival de San Sebastián. El responsable no es otro que Albert Serra, enfant terrible de nuestro cine; un provocador nato que sabe poner entre la espada y la pared, amparado en una indudable formación e inteligencia, algunas de las cuestiones más incómodas que atañen a nuestra cultura. En el caso de su no-documental Tardes de soledad, incidiendo en la derivada más cañí: la tauromaquia.

¿Arte o aberración? La afilada mirada del director catalán se ocupa en introducirse en la rutina del torero Andrés Roca Rey para, literalmente, desnudarlo. Tampoco hay cortapisas a la hora de reflejar la crueldad inherente a una corrida, con recurrentes planos cerrados de los instantes finales de los morlacos, tras haberles sido asestado el golpe de gracia final. Y con un especial cuidado formal en lo relativo al sonido: resulta de todo punto sobrecogedor escuchar las respiraciones decadentes de los toros –y, en contraposición, la absurda bravuconería de los diálogos, antes, durante y después de la faena, entre sus matadores–, fruto de un exhaustivo trabajo de planificación y puesta en escena microfónica en las distintas plazas. Ha ocupado el puesto más alto en la prestigiosa lista de la revista francesa Cahiers du Cinéma, no sin razón.

11. Vermiglio (Maura Delpero)

Los Alpes nevados en Vermiglio

Vermiglio narra una sencilla historia sobre la vida rural en una pequeña población de los Alpes italianos que transcurre a finales de la Segunda Guerra Mundial. Pero la precisa (y preciosa) ejecución cinematográfica por parte de Maura Delpero la convierten en una auténtica obra de arte que continúa la provechosa corriente del nuovo cinema italiano desarrollada durante los tres últimos lustros. A destacar, de un lado, su formidable fotografía (destacando especialmente la luz y la forma como se cuela a través de las rendijas de la vivienda para iluminar los secretos de la humanidad que en ella se cobija), y del otro, la música, repleta de compositores clásicos y que se introduce en modo diegético, merced a la colección de discos de pizarra que atesora uno de los protagonistas, capaz de generar una realista y pulsante melodía del recogido ambiente familiar. Leer más en nuestra crítica.

10. Misericordia (Alain Guiraudie)

Félix Kysyl en el confesionario de Misericordia

El séptimo largometraje dirigido por el veterano Alain Guiraudie se alzó con la Espiga de Oro a la mejor película y el premio al mejor guion en la última Seminci de Valladolid. Puede catalogarse como thriller rural, pero eso conllevaría una visión extraordinariamente reduccionista de esta maravillosa película que explora una larga lista de pulsiones humanas que van a encontrarse, aun presididas por un aire de irrealidad, de manera fatalista y cómica a un mismo tiempo, en el seno de una pequeña población rural francesa. No se la pierdan. Leer más en nuestra crítica.

9. A la deriva (Jia Zhangke)

Una imagen de A la deriva, dirigida por Jia Zhangke

El regreso del chino Jia Zhangke, seis años después de La ceniza es el blanco más puro (2018), era muy esperado entre la comunidad cinéfila, siempre receptiva ante su habitual riesgo fílmico. Caught by the Tides –del 2024, pero estrenada este verano en salas españolas, cuando coincidió en cartel el con otras destacables muestras provenientes del país asiático, caso de Black Dog, de Guan Hu– se aleja del thriller romántico de la anterior para narrar una historia fragmentada que afecta a una chica y al joven que conoció en su día, desarrollándose a través de un amplio arco que va desde el principio de este siglo hasta la irrupción de la pandemia, que todo lo cambió (o no). Retales de vida, amor diversificado, desvanecimiento y recuperación de una identidad cultural como si de un balancín atemporal se tratara… Las imágenes de A la deriva pueden resultar confusas por momentos, incluso exigentes, pero dejarse perder y navegar entre ellas de la mano de sus protagonistas supone uno de los mayores gozos cinematográficos del 2025.

8. Un simple accidente (Jafar Panahi)

Una imagen de Un simple accidente, dirigida por Jafar Panahi

La Palma de Oro a la mejor película del último Festival de Cannes es la narración ficcionada de los terribles episodios vitales padecidos por su director, Jafar Panahi. Este cineasta iraní fue censurado y perseguido en su propio país por atreverse a denunciar, en sus películas anteriores, al régimen dictatorial en que vive sumida su población, por lo que tuvo que recurrir a su ingenio para filmar en la clandestinidad. Es por ello que gran parte de la trama de Un simple accidente acontece en el interior de una furgoneta. En ese angosto espacio, reconvertido en set de rodaje, es donde un grupo de antiguos encarcelados mantiene recluido a su supuesto torturador, con el que uno de ellos se topa por casualidad. Una road movie que atraviesa dilemas morales y valora si el perdón de sus participantes es una posibilidad en un reino donde la opresión, antes que abolirse, se perpetúa disfrazada de mono de trabajo. Sin duda, una de las obras definitorias del pasado año, que incluye el último plano más acongojante del cine reciente (sin necesidad de recurrir a trucos de género).

Continuará…


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