Esta es la segunda parte de la entrevista que hemos realizado a Alberto Sedano. Si en la primera nos centramos en su documental Exorcismo, ahora exploramos su interesante faceta como recuperador fílmico y en el laborioso proceso que hay detrás de que películas tan desconocidas, malditas o directamente de culto acaben viviendo una segunda juventud a través de su lanzamiento en formato físico. Gracias a su trabajo con los mejores sellos estadounidenses, caso de Severin Films y Vinegar Syndrome, ha podido fundar su propio sello, Bizarro Releasing (como subsello del último), donde hace unos meses apareció la icónica Una vela para el diablo en formato 4K y en el cual seguirá publicando referencias de títulos importantes de nuestro cine (bis), brindando algunas pistas sobre los mismos. De todo ello nos habla, con su claridad y amabilidad habituales, a lo largo de las siguientes líneas.

«Rollo entregado al Sr. Colina en Seseña. 5 de septiembre de 1975. Es fascinante, la verdad. Creo que debería escribir un libro sobre ello, porque he tenido todo tipo de reuniones extrañas con herederos, embajadores, gente que te invita a safaris en Kenia porque fueron productores de cine en los 70…»
Entiendo que llevas tiempo colaborando activamente con Severin Films. ¿Cómo llegaste hasta ellos y de qué manera les ayudas? ¿Son ellos quienes han costeado las remasterizaciones o existió alguna colaboración estatal, por ejemplo la Filmoteca Española? Recordemos que, entre la casi veintena de títulos que rescatas para el pack de Exorcismo, hay algunos verdaderamente malditos dentro del cine español…
Eso es. De hecho, ambos proyectos iban de la mano, y el documental es solo la punta del iceberg del otro proyecto, mucho más ambicioso, que consiste en recuperar una cantidad considerable de películas poco vistas desde su estreno en salas o su lanzamiento en VHS; la mayoría, de hecho, no han vuelto a comercializarse ni siquiera en DVD fuera de nuestro país. Es el caso de las que salen en el documental y otras muchas que no, pero que irá editando Severin en un futuro, caso de Ensalada Baudelaire.
Esta es una película catalana del año 1978 dirigida por un fotógrafo y publicista de Barcelona, que fue el creador de las “burbujas Freixenet”: Leopoldo Pomés. Es como Funny Games, pero durante la Transición y en un barco. Y fue una casualidad cómo llego a los derechos de este título, que llevaba persiguiendo durante años compitiendo contra otros estudios, ya que la gente debe saber que se mueven bajo un marco jurídico muy complejo. Pero solo es uno. Piensa que estamos hablando de un ramillete de cincuenta o sesenta con los que vengo trabajando junto a Severin. Así que estad atentos.

¿Cuál fue el título más difícil de conseguir, el que su negativo se encontraba en peor estado o aquel del que, simplemente, te sientes más orgulloso por haber recuperado, legándole una vida perenne en formato digital para las nuevas generaciones de espectadores a través de este pack?
Yo creo que Poppers, que he presentado en varios países estos últimos meses. Para mí supone el gran redescubrimiento para las generaciones presentes y futuras, y es una película para la que, seguramente, esté más preparado el público de hoy que el del momento de su estreno. Siempre he mantenido el sueño de reestrenarla en cines en España como merece –aunque se exhibió en Cineteca, en paralelo a Exorcismo–. Otras, lamentablemente, se quedan por el camino, bien porque no se encuentra un buen material o porque hay un bloqueo de derechos.
Incidiendo de nuevo en el tema de los negativos… ¿Puedes contarnos cómo es todo ese mundo de recuperación y restauración que resulta tan opaco, incluso, para el cinéfilo común?
Es fascinante, la verdad. Creo que debería escribir un libro sobre ello y me arrepiento de no haberlo documentado todo, porque he tenido todo tipo de reuniones extrañas con herederos, embajadores, gente que te invita a safaris en Kenia porque fueron productores de cine en los 70… Incluso notas que, aún hoy, no consigo descifrar. Como una en que ponía: “Rollo entregado al Sr. Colina en Seseña. 5 de septiembre de 1975”. También cajas depositadas en la Filmoteca que contienen material que estoy buscando. Es un tema que daría para horas de conversación: escenas cortadas; otras rodadas para la versión internacional y que no se sabe dónde acaban; los cortes de censura; a qué versión corresponde cada material… La Filmoteca tiene una buena conservación, pero en trabajos que no eran tan oficiales y, sobre todo, en una época donde aún operaba Censura, algunas de las copias se enviaban a Italia para no retornar, por lo que se perdía la pista.
Un caso paradigmático es el de Las melancólicas, que pronto saldrá en un pack de Severin. Otra película fascinante de este periodo, y también muy polémica (por política), dirigida por Rafael Moreno Alba, para la que no había manera de encontrar las escenas internacionales… Y, sin embargo, se estrenó en Santiago de Compostela con la versión internacional por error, permaneciendo varias semanas en cartel y llegar a haber autobuses desde toda la península para verla, vendiéndose todas las entradas en cada sesión hasta que las autoridades obligaron a retirarla.

¿Y qué tenía de especial?
Era un reclamo por contener un tipo de escenas que, para poder verlas, tenías que irte a Perpiñán, digamos, y en este caso podían observarse dentro de la Península. Las típicas diferencias entre versión internacional con desnudos, y española con vestidos. Tras su retirada, en España no quedó ni rastro del negativo original (que contenía esas escenas), por lo que establecimos un proceso de consulta con filmotecas y coleccionistas privados hasta que dimos con una copia en Estados Unidos que permitió completar el puzzle.
Hay otros títulos con los que cuesta más. De La llamada del vampiro, dirigida por José María Elorrieta, no he podido localizar el negativo de la versión internacional, ni una copia en 35mm. de cualquier nacionalidad que se estrenase en su día con esta versión. Es una película que tenemos escaneada, pero a partir de un negativo al que le faltan tres escenas, por lo que no tiene sentido sacarla.
Cuando nos referimos al negativo, nos estamos refiriendo a la fuente primigenia, ¿no? Es que se trata de un material tan delicado que dudo que pueda trabajarse con él directamente. ¿Se hace así o en realidad se parte de un interpositivo?
Claro, el negativo es el rollo de celuloide que pasó por la cámara cuando se filmaba, y eso es lo que se usa. Para mí tiene una cualidad casi mística, como de exhumar una energía del pasado. Hay un proceso físico en el que está pasando la luz a través del mismo material por el que pasó en el momento del rodaje, y que lo impregnó para siempre. Y ese negativo es el que permite conservar todo el rango dinámico que posibilita que se puedan hacer remasterizaciones en 4K, recuperando la película en todo su esplendor. Si ese negativo no está o no se encuentra, es entonces cuando se recurre a un interpositivo, o a una copia en su defecto, porque no hay otro material.
Teniendo en cuenta este proceso casi mágico que posibilitan la tecnología y las máquinas donde se trata el material fílmico, ¿puede dar como resultado que la película se vea mejor ahora que en el momento de su estreno?
Se ve como no se podía ver en su estreno, porque entonces, para llegar a una copia de proyección ya era tercera generación, y con cada una se iba perdiendo calidad. Aquí tenemos esta opción de rescatarlas con la mejor calidad y creo que esto es parte del boom que se está viviendo: la tecnología permite que se vean como se tendrían que haber visto.

Imagino que son procesos súper costosos que repercuten en el precio final del producto (extras audiovisuales y físicos aparte), realizados muchas veces desde fuera.
Bueno, en el negativo de España en España, igualmente, o sea trabajo con varios laboratorios españoles y esto es como todo, puedes gastar lo que quieras. En el caso de Una vela para el diablo usé el mejor laboratorio que hay en España porque creo que la película lo merecía, y partimos del negativo original, que no se había usado hasta el momento. Para otras se emplea algo más normal, pero también depende de si va a salir en Blu-ray o 4K, dado que para el primero no es tan crítico el scan que uses. Luego, también sé que hay estudios que hacen el proceso de conversión a 4K con el escáner que no se debería; personalmente, y más trabajando en el sector, no me parece bien.
Y una vez realizado el escaneo físico, pasamos a la fase digital. ¿Cómo sigue la cadena de trabajo?
Yo desde España gestiono mi pequeño laboratorio, primero con un escaneado en bruto, fotograma a fotograma y en altísima resolución, que se envía en un archivo o disco duro a EE.UU., donde se realiza la restauración y etalonaje y se culmina el proceso con la autoría del disco Bluray o 4K. Pero hay excepciones. Algunos productores son reacios a que se restaure fuera de nuestro país (por cuestiones que no termino de entender), en cuyo caso se intenta montar el laboratorio aquí con la supervisión desde allí.
Te podría contar todo tipo de historias, y ya digo que podría redactar un libro casi en modo diario de trabajo. Te cuento otra: usar un camión de productos farmacéuticos para ir a buscar el negativo al sótano de un señor que tiene la película con el “síndrome del vinagre” y que, por tanto, dicho negativo nunca más se va a poder escanear en España. Son historias de tipo E.T. con el material que darían en sí mismo para una película.
El proceso puramente técnico no lo ejecutas tú sino que delegas en una empresa especializada, ¿verdad?
Aunque yo he aprendido mucho con todo esto, el trabajo final lo tienen que hacer profesionales: un laboratorio se encarga del escaneado, un restaurador lleva la restauración, el color grading lo hace un técnico colorista, etc. Pero, en general, la conservación de este tipo de cine se lleva a cabo por iniciativa privada. Filmoteca Española ejerce a modo de depositario de los archivos y yo necesito el permiso de los productores o herederos para acceder a ellos; sin ese permiso, no puedo seguir. Hay películas que sé que están ahí guardadas, pero como no me dan el permiso, no puedo tratarlas.

¿Y cómo fue esa labor, por ejemplo, en el caso de Una vela para el diablo?
Alquilé una furgoneta, fui a la sede de Pozuelo de Alarcón, llamé al timbre y dije: “Hola, vengo a recoger Una vela para el diablo”. Eso sería un buen inicio para el libro, ¿no?
Sin duda… Y seguro que había dos señoras regentando el lugar y te invitaron a pasar para tomar un vino.
(Risas). Allí te dan las cajas, que son las típicas de mudanza solo que con el logo de Filmoteca y están llenas de latas; en este caso, quise ir yo para transportar el material y verlo con mis propios ojos. Y es muy curioso, porque allí estaba todo. Había un minuto de metraje extra que las versiones internacionales no contemplaban, cuando normalmente es al revés. Así que tenemos más metraje de diálogos en la copia local, cosa que también le ocurre a El último deseo. Son varias escenas donde las señoras del pueblo critican a las chicas que llegan, de una manera muy a la española: destapando la represión y un catolicismo mal entendido, directamente relacionado con el franquismo. Puede que se cortase por tal motivo, o por considerarse comentarios tan moralistas que no se iban a entender fuera.
Yo la programé hace algo más de un año en el ciclo inicial de “Akelarre. Cintas malditas” en Toledo, y ya siento curiosidad por revisarla para ver si soy capaz de dar con dichas escenas… Mi más sincera enhorabuena por semejante trabajo, de verdad.
Muchas gracias.
Para acabar, en diciembre iniciaste la andadura de tu sello, Bizarro Releasing, con el estreno de Una vela para el diablo en 4K, que ha teniendo bastante buena recepción. ¿Cuáles son los próximos pasos (si puedes avanzar algo)?
No puedo adelantar los títulos, pero el siguiente saldrá en marzo y será una película perteneciente a una mítica saga del fantástico español, y luego en junio aparecerá un pequeño pack de un cineasta también muy transgresor dentro de la transición. Y a partir de ahí, la idea es poder hacer un lanzamiento cada dos o tres meses, más o menos. Se irá abriendo a otros periodos y géneros, pero siempre manteniendo la acepción de Bizarro que incorpora la RAE: por un lado extraño, pero también valiente y atrevido.
No das puntada sin hilo…
Sí, y además, como a los anglosajones les suele gustar lo que acaba en “o” y es Bizarre en inglés, supone un juego de palabras.
Y más allá del vídeo doméstico, ¿tienes nuevos proyectos para cine?
Ahora mismo el tiempo es limitado, pero sí tengo varios proyectos en la recámara, como algún nuevo documental o recuperación de otras cintas imposibles. No obstante, por el momento prefiero concentrarme en empujar Bizarro y que el sello coja su propio peso a través de los próximos lanzamientos.
Pues Alberto, muchísimas gracias por tu tiempo y toda esta información que nos has brindado de primera mano, de verdad.
Muchas gracias a ti. Ha sido un placer.

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