Entrevista a Javier G. Romero

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marzo 16, 2014 por Roberto García-Ochoa Peces

Javier G Romero

Soy seguidor de tu trabajo desde hace mucho tiempo y, de hecho, páginas como DobleKultoCinema surgen a raíz de la afición por un cierto tipo de cine al que personas como tú tan bien nos han introducido. Por eso esta primera pregunta no versa sobre tu más reciente publicación, sino por el hecho de admitir y reconocer la influencia que sobre la crítica y el aficionado pueden llegar a tener algunas publicaciones o nombres, como es el caso de Quatermass o Javier G. Romero. ¿Opinas en la misma dirección o prefieres restarle importancia al impacto de un trabajo absolutamente profesional como el vuestro?

Entiendo muy bien lo que dices. Y lo comparto: yo mismo, antes de dedicarme a la edición, leía y admiraba una serie de publicaciones que sin duda me han influenciado a la hora de dar forma en papel mis preferencias. En mi época, allá por los años 70, revistas como Terror Fantastic, Famosos Monsters del Cine o Monsters of the Movies, de la serie Relatos Salvajes de Vértice, ayudaron a orientar y alimentar mis inquietudes cinéfilas. Está claro que cada generación tiene sus referentes, y que Quatermass ha supuesto también un punto de inflexión para muchos aficionados al cine fantástico, como en su momento lo han sido, o lo están siendo, otras revistas y fanzines: el mítico Morpho de Carlos Aguilar, 2000 Maníacos de Manolo Valencia, Monster World de David García, Transylvania Express de Salvador Sáinz, Fangoria, Flash-Back, El Buque Maldito, Exhumed Movies… y tantos otros. No puedo restar importancia a las influencias que han nutrido nuestra cinefilia, ya que es algo por lo que todos hemos pasado, o están pasando ahora, en el caso de los más jóvenes. Es sano tener modelos a seguir. Forma parte del proceso de aprendizaje del ser humano, para que así desarrollemos nuestros propios proyectos y sueños.

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Vayamos en primer lugar a los orígenes. ¿De dónde surge la necesidad de creación de una revista como Quatermass, hace ahora ya más de 20 años? ¿Cuáles eran tus objetivos por aquel entonces?

A principios de los 90 se vivía una nueva época dorada del fandom, tras la eclosión de los años 80. Y en aquel momento, con muy poca experiencia en la materia, salvo por algunos textos que había escrito para el fanzine francés Les Ami(e)s de Stephen King, que editaba Jacqueline Caron, pensé que sería buena idea sacar adelante una publicación centrada en el cine fantástico, género que siempre me ha atraído de manera especial. Como en aquella época internet era todavía ciencia-ficción en España, puse diversos anuncios en la prensa bilbaína buscando redactores; de este modo, y entrevistándome con cada uno de los candidatos, fui formando el equipo original de lo que sería Quatermass. Los objetivos ya los tenía muy claros desde el principio: poner al alcance de todos aquellos interesados en el Fantástico los conocimientos que había ido atesorando durante años de lecturas de todo tipo y visionado de películas en cine y TV. Pero de una manera ordenada y en base a criterios más o menos rigurosos; es decir, hacerlo asequible para la mayoría pero cuidando ya desde el primer número una serie de ingredientes: el diseño estético, la selección fotográfica y, sobre todo, la legibilidad de los textos, el nivel de reflexión personal, el estudio del fenómeno cinematográfico, desde puntos de vista que comprendiesen tanto la implicación personal como el análisis, huyendo en lo posible de la superficialidad y las obviedades que nada aportan. Y sobre todo apoyando las opiniones en argumentaciones sólidas. Por ponerte un ejemplo, para mí no tiene ninguna validez calificar una película de mala o aburrida alegando que “todo el rato es de noche y llueve”, en referencia por ejemplo a Blade Runner, o que “vaya rollo, todo el tiempo están debajo del agua”, en alusión a la estupenda El submarino, de Wolfgang Petersen. Para mí eso no es hacer crítica o análisis, es opinar en base a gustos rigurosamente personales (“no me gustan las películas oscuras donde llueve”, “no me gustan las películas con submarino”). Huyo de eso, no lo soporto. Para una conversación de taberna o entre amiguetes está bien. Pero en una publicación de cine, por un mínimo de respeto a la inteligencia, y al bolsillo, del lector, se ha de ofrecer algo más. Y esa era un poco la idea que desde el principio tuve con Quatermass. Aunque reconozco que en los primeros números, donde todos éramos novatos en estas cuestiones, todavía estaban sin depurar estos elementos. En cualquier caso, la aventura de Quatermass la inicié con un entusiasmo y una ilusión a prueba de bomba; ilusión que todavía hoy, veintiún años después de aquel nº 0 en el que entrevistábamos en exclusiva a Paul Naschy y Álex de la Iglesia, continúa viva.

La saga de los Drácula

 

Aparte de la anterior, que podemos reconocer como tu creación estrella, has colaborado en varios libros colectivos especializados en el cine de género, pero, si no me equivoco, no te has aventurado aún en la publicación de un volumen en solitario. ¿Cuáles son los motivos o impedimentos que no lo han hecho posible? ¿O es que te sientes suficientemente cómodo y con garantías en el formato fanzine/revista/publicación con cierta periodicidad?

La escritura de un libro en solitario es algo que no descarto, me apetece muchísimo, pero necesitaría el tiempo y el sosiego que me quitan mis otras actividades: durante años he sido propietario de una empresa editorial aquí, en Bilbao, con la que afrontábamos diversas cabeceras de la prensa local, una responsabilidad de lo más absorbente; he formado parte del comité de selección del Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao (hoy Zinebi), coordinado la Semana de Cine Fantástico de Bilbao (que este año, bajo la denominación Fant, celebra su veinte aniversario) de la que fui fundador y además director de sus cinco primeras ediciones; todo compaginado con una constante labor como diseñador y maquetador para diferentes empresas, redactor o coordinador en infinidad de publicaciones, incluida esa docena de libros colectivos de cine que mencionas… A lo que sumamos mis propios Quatermass y ahora Cine-Bis, además de mi blog Expediente Quatermass. Hallar un hueco para afrontar un libro en solitario en medio de tan frenética actividad es complicado, aunque no imposible. Lo malo (o bueno, depende) es que me gusta tanto mi trabajo en cada una de esas facetas, que me cuesta mucho decir que no a una propuesta.

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Cuando Quatermass pasó de ser una revista multidisciplinar sobre el género fantástico a contundentes volúmenes especializados en “territorios del fantástico”, puede decirse que su salida se espaciaba cada vez más en el tiempo, pasando años en algunas ocasiones para la aparición de un nuevo tomo. Da la casualidad de que esta coyuntura coincidió, cada vez más, con la explosión del mundo blog en internet, donde cualquier fan podía/quería ser crítico. ¿Encuentras alguna relación en lo anterior, o se trataba de una mera cuestión de financiación?

Me temo que no existe relación alguna entre la periodicidad de Quatermass y la eclosión de los blogs; éstos han ido surgiendo al calor de la emergente oferta de internet, propiciando que cualquiera, con fundamento o sin él, vierta en la red sus filias y fobias. Lo cual, en principio, no es malo; al contrario: globaliza la libertad de expresión. No obstante todo esto ha generado un nivel de saturación insoportable, agotador, donde pocos son los que ofrecen material novedoso, original, veraz, o, sin más, interesante, incluso inteligente. Es la cruda realidad. Pero, retomando tu pregunta, está claro que Quatermass con el tiempo ha ido mutando de formato en formato (fanzine, prozine, revista, libro…), creciendo en cuanto a volumen, intenciones, colaboradores… de tal forma que la confección de cada nuevo tomo se convierte en una empresa titánica que obliga a determinadas exigencias, entre ellas económicas, naturalmente. Para que te hagas una idea, de los seis redactores bilbaínos del nº 0 he pasado a los 50 escritores internacionales (España, Francia, Italia, Reino Unido, Japón, Canadá…) reunidos en el nº 7, la Antología del cine fantástico italiano. Con esto quiero decirte que el propio desarrollo de Quatermass ha obedecido a un empeño personal por ofrecer un producto cada vez más trabajado en todos sus aspectos. Esto exige diversos sacrificios que afectan a la periodicidad y la financiación. Al fin y al cabo, detrás de Quatermass no hay una megaempresa millonaria, sino la simple voluntad y el empeño de una persona y el inmenso amor por el cine de un grupo de apasionados colaboradores. En cualquier caso, te aseguro que antes o después tendremos en nuestras manos el próximo Quatermass, en el que llevo trabajando los últimos años. Más no puedo desvelar, por prudencia: de hecho, en Cine-Bis cada autor sólo conoce su parte e ignora el sumario completo, incluso desconoce los nombres de sus compañeros escritores. Precauciones que tomo para evitar en lo posible desagradables casos de filtraciones, como las que ya sufrí en las antologías británica e italiana de Quatermass. Para mí la confianza es una cuestión fundamental y me resulta muy triste cuando no se actúa con honestidad. Así que evitamos la tentación, estableciendo una serie de normas, y se acabó el problema. Por fortuna, y salvo por un par de casos muy concretos, el 99,9% de mi equipo de colaboradores (y por las páginas de Quatermass ha pasado un centenar de autores) ha demostrado una seriedad y profesionalidad en el trabajo dignas de admiración.

Aswang (2011)

 

Y ahora, hace unos meses y tras mucho tiempo sin saber de ti, apareces con Cine-Bis, un fanzine muy cuidado en todos los aspectos. ¿Supone esta publicación la continuación de Quatermass desde otra vía, o es una nueva creación que llevarás en paralelo con la anterior? Y de resultar lo segundo… ¿te atreverías a darme una fecha estimada de reaparición, e incluso a adelantar algún posible contenido? En cualquier caso, ¿qué periodicidad pretendes otorgarle a Cine-Bis y cómo ha sido la reacción a este primer número por parte de la gente?

Cierto, llevaba algún tiempo sin editar, pero no significa que haya estado de vacaciones: de hecho, he coordinado varios libros para el certamen gijonés Peor… ¡Imposible! (Hecho en Europa: cine de géneros europeo, 1960-1979 y Bolsilibro & Cinema Bis), he diseñado y maquetado otros tantos para diversos editores (Juan Piquer Simón: mago de la serie B, la novela de Carlos Aguilar Un hombre, cinco balas), colaborado con textos en fanzines, libros y revistas, con material gráfico en diversos volúmenes para distintas editoriales… Sin perder de vista ese próximo Quatermass que estoy preparando. Precisamente, para ocupar las largas esperas entre un número y otro de Quatermass decidí afrontar la publicación de Cine-Bis, pero también para cubrir un hueco muy desatendido en la bibliografía cinematográfica española, como es el cine de género: el Western, el Bélico, la Comedia, el Terror, la Ciencia-Ficción, el Musical, el cine de Aventuras y de Acción, el de Animación, el Melodrama, el Policiaco, el cine Erótico… Todos hallarán espacio en nuestras páginas. La idea es sacar tres números al año, una periodicidad cuatrimestral. Pero esto depende de infinidad de factores y del tiempo del que disponga. Los contenidos del nº 2 de Cine-Bis, aunque ya está el ejemplar en proceso de maquetación, como ya he comentado no voy a desvelarlos hasta el mismo instante de anunciar en Facebook su aparición. Incidencia esta, por cierto, de las redes sociales, que ha contribuido al éxito de Cine-Bis, al darlo a conocer entre gran número de lectores; de hecho, el primer número salió a la venta el 1 de octubre y la tirada se había agotado en menos de veinte días. No obstante seguía recibiendo pedidos y a raíz de las positivas reseñas en las revistas Dirigido por e Imágenes de Actualidad, se multiplicaron las solicitudes, por lo que he tenido que imprimir una segunda edición en febrero, de la que ahora mismo quedan poquísimos ejemplares. Si bien yo me he reservado algunos para llevarlos a la presentación de Cine-Bis que en principio tendrá lugar este mes de marzo en Madrid, en Filmoteca Española.

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Hablando ya en exclusiva de Cine-Bis: la recorren varios, y muy interesantes, artículos de diversa índole, con el común denominador de la pasión por un cine que podríamos denominar como oculto o maldito (Blaxploitation, orígenes del terror filipino, cine policiaco italiano, polar francés, sci-fi americana de los años 70, con tiempo incluso para dirigir la mirada a otros compañeros de pasión redactora). ¿De qué manera configuras semejante variedad genérica para los artículos? ¿Suponen estos una suerte de rescate de temas pendientes en el interior de tu memoria cinéfaga y que te impulsan a la creación de una revista como ésta, o simplemente van apareciendo una vez la idea del fanzine está bien definida?

La aparición de Cine-Bis obedece, aparte de lo que he comentado antes, a mi inagotable pasión cinéfila. El cine de género forma parte de mi educación sentimental, lo viví y lo disfruté durante mis años de adolescencia y juventud, por lo tanto es un tipo de cine que me ha marcado, pienso que para bien, pues ha enriquecido mi criterio, derribado prejuicios y ayudado a comprender la grandeza del Cine incluso en sus hijos menos favorecidos. De ahí que la variedad temática de Cine-Bis obedezca a la intención de dar a conocer un cine en ocasiones poco accesible para el común de los espectadores, pero que también abra ventanas hacia temáticas que aficionados y lectores demasiado ensimismados en un tipo concreto de películas ignoraban o miraban por encima del hombro por una mera cuestión de desconocimiento. Por eso pretendo que cada número de Cine-Bis aúne el cine de calidad con otros títulos menos apreciados. Así, en el número inaugural, se codea un cineasta como Alain Corneau, a quien se deben diversas obras maestras del Polar, con el esperpéntico terror filipino, o entrevistas exclusivas al gran director italiano Fernando di Leo o la legendaria actriz Helga Liné, con el cine afroamericano (en su formato blaxploitation) o la pesimista ciencia-ficción yanqui setentera… Todos estos temas los escojo tras un detenido estudio de posibles contenidos, en base a mis propias preferencias, pero buscando siempre el equilibrio para que cada número resulte variado a la par que compacto. Y en cuanto a entrevistar a faneditores, me parecía de justicia hacerlo, primero porque yo mismo provengo del fandom y son orígenes de los que me siento orgulloso; y también porque el editor de fanzines es el gran olvidado dentro del mundo de las publicaciones. Era algo que no se había hecho nunca: entrevistar de manera sistemática a los grandes y pequeños faneditores, para confeccionar así una historia de los fanzines a través de sus propias experiencias. En este sentido, y a raíz de la salida de esa primera entrevista en Cine-Bis, alguna publicación profesional de gran tirada ha visto que tal reivindicación no era mala idea, y se ha subido al carro tomando idéntica senda. Me alegro de que esta iniciativa de Cine-Bis haya abierto los ojos a algunos y que por fin se nos valore a los faneditores como debe ser.

Nuestro hombre de Milán

 

Supongo que uno de los aspectos más arduos de concretar es la lista de colaboradores, aunque en tu caso, y con tu experiencia previa, te será algo más fácil conocer a posibles candidatos… ¿Escoges a cada uno en función de una temática especial, o la configuración de artículos es libre en cada firmante?

Primero confecciono el sumario y después busco al escritor más adecuado para desarrollar tal o cual artículo. Contacto con él, le propongo el trabajo y tras acordar las condiciones (extensión, plazo de entrega, remuneración) me gusta señalar unas mínimas directrices, pero dejando espacio para que cada autor imprima su sello personal, su estilo. Por lo demás, gozan de total libertad creativa. En cuanto a la selección de escritores, además de convocar nombres habituales del equipo de Quatermass (Carlos Aguilar, Pablo Herranz, Pablo Fernández, Ángel García Romero…), me gusta contar con gente nueva o veterana, que sepa escribir y transmitir sus ideas de manera óptima, que posea conocimientos cinematográficos válidos y contrastados (como Fernando Rodríguez Tapia, Adrián Sánchez, y otros nuevos fichajes que se han incorporado al segundo número de Cine-Bis…). Siempre estoy ojeando blogs, webs, libros, revistas, buscando nuevos valores y tomando nota de lo que hay. Aunque también suelo recibir propuestas de escritores que se ofrecen a colaborar. Nada cae en saco roto y yo siempre guardo la información y el contacto. Lógicamente, no todos podrán acceder, pero los mejores candidatos irán recibiendo en su momento la correspondiente propuesta. La paciencia es la clave.

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Una de las facetas que más llama la atención del fanzine es su potente y atractiva estética e impresión a todo color. Evidentemente, es lo primero que entra por los ojos, así que habrás puesto gran parte de tu empeño en mostrar algo atractivo. ¿Cómo es el proceso de maquetación e impresión de una publicación como ésta? ¿Todo el trabajo es tuyo?

Así es. Toda la cuestión estética, el diseño, la maquetación, la digitalización y selección de imágenes, la coordinación de los autores, las correcciones ortotipográficas y gramaticales, la gestión con la imprenta, etc., son labores que asumo. Añadamos a todo ello la confección de mis propios artículos. En cuanto al diseño, lo que pretendo es dotar de un atractivo visual el resultado último, pero huyendo del barroquismo y lo farragoso, acogiéndome a una sobriedad donde cada elemento tiene su protagonismo dentro de un todo conjuntado. Primero haces un diseño general, que debe responder a la filosofía de la publicación, o al menos no ir en su contra, y luego dispones los elementos buscando la armonía, el equilibrio de masas en las páginas enfrentadas, pero intentando dotarlas de cierto dinamismo mediante la inserción de las imágenes, el quiebro de las columnas de texto, los colores elegidos… Y si a todo ello lo acompañamos con textos enjundiosos y bien escritos (y he aquí la capital importancia de los autores, a quienes agradezco tantísimo su trabajo), el resultado tiene más probabilidades de satisfacer. A continuación entra en juego la imprenta: de ella depende la calidad del acabado técnico, siempre en base a mis indicaciones: papel de tal o cual clase, gramaje, tipo de encuadernación, acabados en brillo o mate, glasofonados… si bien es cierto que a veces la imprenta de turno puede meter la pata encuadernando o guillotinando mal, empastando las imágenes, etc. Y no saben bien la faena que pueden hacer: su labor no finaliza en el momento de entregar la tirada al editor, porque el lector puede dejar de comprar una revista o libro por culpa de un mal trabajo de imprenta y cargarse la continuidad de esa publicación. Por eso el resultado final depende de que cada eslabón de la cadena cumpla bien con su cometido: el editor, el diseñador, los escritores, la imprenta… Lo que no puedo negar es que la actual técnica de impresión digital (mediante la que imprimo Cine-Bis), mucho más económica que el sistema offset de toda la vida, ayuda a afrontar y dimensionar adecuadamente la financiación y el volumen de la tirada. En este sentido, del nº 2 sí te diré que contará con más páginas, y por lo tanto con un sumario aún más amplio.

La elección de las armas

 

Dentro de tu constante y esforzada labor de rescate de este cine oculto y olvidado del pasado, ¿se debe leer una reacción a las formas cada vez más convencionales dentro de la producción cinematográfica de nuestros días? ¿Qué opinión te merecen las películas de hoy (adscritas al fantástico o no)?

No necesariamente se trata de una reacción frente a lo actual. Más bien lo encuadraría dentro de una labor “arqueológica” o reivindicativa de un tipo de cine que ni se hace hoy ni tendría cabida en los planes de ninguna productora, y que posee valores estéticos, industriales, históricos, sociológicos, incluso éticos, cuyo estudio en cierto modo enriquece, y relativiza, la visión del cine coetáneo. Además de asombrar al espectador contemporáneo permitiéndole degustar, conocer o recordar, dependiendo de la edad del destinatario, un cine de todo punto disfrutable. En cualquier caso, me gusta estar al día en cuanto a estrenos, para no perder la perspectiva entre el cine de décadas anteriores y el que se factura en la actualidad. Es cierto que se estrena mucha morralla, de indudable nivel industrial, es verdad, porque hoy en día cualquier película tiene un acabado mínimamente estándar, pero la calidad cinematográfica depende de algo más: un buen guión, una puesta en escena que trascienda lo convencional, hallar el tono y el ritmo justos para cada historia, no aburrir… Estos elementos escasean. Y las películas que realmente me dejan huella decrecen con el paso del tiempo: menos memorables cuanto más modernas. Impera la vulgaridad, en sentido literal y metafórico, lo aparatoso, la pretenciosidad, la estupidez, la falta de originalidad… Agradezco cuando un veterano de la talla de Clint Eastwood estrena película, que podrá ser “mayor” o “menor”, pero que encierra una dignidad y una sabiduría narrativa al alcance de muy pocos. Te citaré algunos títulos que me han agradado en los últimos tiempos: Cruce de caminos (Derek Cianfrance), La mejor oferta (Giuseppe Tornatore), Dead man down (Niels Arden Oplev), Ondine, la leyenda del mar (Neil Jordan), El último concierto (Yaron Zilberman), El mensajero (Ric Roman Waugh)… Sin ser extraordinarios, tampoco están mal Gravity (Alfonso Cuarón) y Capitán Phillips (Paul Greengrass). Sin embargo he encontrado curiosos pero fallidos otros como Prisioneros (Denis Villeneuve), Mud (Jeff Nichols), The Lords of Salem (Rob Zombie), La cabaña en el bosque (Drew Goddard)… Y en cuanto a cine de terror no me han disgustado, dentro de su sencillez, Tú eres el siguiente (Adam Wingard), The purge (James DeMonaco), Eden Lake (James Watkins), Los elegidos (Scott Stewart), La casa del fin de los tiempos (ópera prima del venezolano Alejandro Hidalgo)… Por el contrario, me han parecido sin el menor interés Exorcismo en Georgia (Tom Elkins), Guerra mundial Z (Marc Forster), After Earth (M. Night Shyamalan)… Y directamente insoportables Trance (del pelmazo de Danny Boyle), La casa al final de la calle (Mark Tonderai), Juerga hasta el fin (Seth Rogen y Evan Goldberg)… De todo hay.

100 rifles

 

Para terminar y cerrar el círculo de la cinefilia escrita, ¿cómo ves el mundo de la crítica en el siglo XXI, en cuanto a retos a enfrentar y puentes a tender con el aficionado? ¿Enmarcarías tu publicación dentro de una crítica off the record que se enfrenta a otra de índole más académica? ¿Y qué hay de válido, con respecto al rigor, conocimiento y ocasión de aprendizaje, dentro del creciente boom fanzinero que hemos vivido de unos años a esta parte?

Hombre, tampoco creo que con Quatermass o con Cine-Bis estemos en la senda del enfrentamiento con la crítica “oficial”, no pretendemos enmendar la plana a nadie. Es más, pienso que hoy en día quizá no tenga mucho sentido calificar de “academicista” tal o cual manera de afrontar la crítica. El eclecticismo está a la orden del día, en cuanto a estilo y enfoque de los textos, es el signo de los tiempos. Lo importante es saber argumentar las opiniones equilibrando el parecer personal con los conocimientos adecuados, siempre aportando una mínima reflexión sobre el material que se analiza. Pero haciéndolo de manera inteligible. Aunque hay magníficos profesionales y aficionados con un gran talento, también existen críticos que abruman con sus puntualizaciones cultistas, con citas y referencias constantes a otros estudiosos, convirtiendo así sus textos en fárragos indigeribles; otros se dedican a hablar de su vida y experiencias, venga o no a cuento, por lo que el desinterés del lector es instantáneo; sin mencionar los pedantes, los listillos, los copiones, los que no saben hacer la “o” con un canuto construyendo frases de nivel de quinto de EGB… Y toda una legión de pretendidos escritores incapaces de ver más allá de lo obvio en una película. En fin, todo esto lo encontramos tanto entre la crítica profesional como entre los aficionados, no te creas que por escribir en una revista de gran tirada vas a ser necesariamente un genio. Se ve de todo. Lo interesante es saber asimilar lo bueno y sobre todo ser capaces de discriminar lo válido de lo mediocre. Entiendo que es un ejercicio complicado para algunos y que depende de infinitos factores: la capacidad de aprendizaje, la perspicacia, la inquietud cultural, la afición por la buena literatura, la capacidad de reflexión… Son, entre otras cosas, aptitudes que ayudan a formar el propio criterio; en suma, a madurar. No todos están dotados: por eso hay escritores malos, mediocres, flojos, aceptables, buenos, excelentes y maravillosos.

Muchísimas gracias Javier por tu tiempo y tus palabras. Espero que las mismas nos sigan ayudando a comprender un poco mejor este medio tan amplio, complejo y apasionante como es el séptimo arte.

Muchas gracias a ti, Roberto, por brindarme la oportunidad de charlar contigo. Y desde aquí te animo a continuar con la labor que llevas a cabo mediante tu estupendo blog, muy cuidado en todos los aspectos. Enhorabuena, y no dejes nunca de lado ese entusiasmo que desprende tu trabajo. Algo que lectores y aficionados al cine van a agradecerte, no lo dudes.

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