Cinema Giallo por Regia Films (2)

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marzo 25, 2014 por Roberto García-Ochoa Peces

Hace unos meses dedicaba una entrada a una serie de películas con las que la editora Regia Films había iniciado la recuperación de un (sub)género tan apasionante como es el Giallo a través de una estupenda colección en dvd. La buena noticia es que ésta sigue a día de hoy activa, habiéndose publicado desde entonces unas cuantas referencias más que a continuación se detallan, y con la inminente aparición de un par de nuevos títulos: El destripador de Nueva York y La cola del escorpión.

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Dentro de este lote de lanzamientos ya disponibles desde hace tiempo se cuenta la que podríamos denominar como piedra base de todo el edificio amarillo construido con posterioridad: 6 mujeres para el asesino (Sei donne per l’assasino), del gran Mario Bava. Se suele acudir a esta cinta como fundadora del género, y es que si bien las bases narrativas del mismo fueron asentadas en el film anterior del director: La muchacha que sabía demasiado (filmado dos años antes, 1962), sí es cierto que la imprescindible cualidad del rico colorido en pantalla, además de otros patrones a la postre comunes como el asesino enmascarado, los guantes, el erotismo palpitante en cada secuencia, la sucesión de asesinatos generalmente brutales, la duda razonable sobre la identidad del culpable entre varios personajes principales, y en general su atractiva estética y ardid visual, nacen y son dados a conocer en todo su esplendor gracias a esta joya del terror de todos los tiempos.

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La edición de esta película viene a arreglar los defectos de la única existente en dvd hasta el momento en España, por parte de Filmax: más allá de su mejorada imagen, ofrece sobre todo la posibilidad de verla en pantalla panorámica, adaptándose a la misma gracias a su formato anamórfico. Además, se ofrecen hasta dos audios en castellano, otro en italiano y uno último en inglés, y una novedad importante y muy reseñable: el hecho de llevar un doble subtitulado, que se adapta bien a la pista de audio en italiano, bien a la inglesa; un extra que puede pasar desapercibido o resultar menor en apariencia, pero que siempre que se preste la suficiente atención en su elaboración, se antoja elemental puesto que los diferentes doblajes no siempre dicen exactamente las mismas cosas (aunque, lógicamente, la esencia permaneza). Es ésta una característica común a esta serie de lanzamientos (cuando exista la posibilidad de un tercer idioma de audio, como ocurre en el caso de Una mariposa con las alas ensangrentadas y ¿Quién la ha visto morir?, o de un doblaje por duplicado en castellano, como también sucede en Torso), y esperamos que sirva como ejemplo para otros sellos y se tome como una costumbre a incorporar en un futuro inminente.

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Bava parece un nombre recurrente e importante para esta editora. Además de las dos anteriores, y aunque fuera de esta colección, han tenido a bien sacar Shock (Suspense); realizada en 1977, supone la última cinta del maestro italiano, y se enmarca dentro de los patrones clásicos del relato de fantaterror italiano, en una historia de fantasmas que se desarrolla en un caserón deshabitado. Bava cierra así su carrera volviendo la mirada hacia las formas que desarrollara en alguno de los títulos más emblemáticos de su filmografía, a saber: Operazione Paura o La máscara del demonio.

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Y además de las dos anteriormente mencionadas, disponemos de Un hacha para la luna de miel, volviendo de nuevo al género que nos ocupa. Enmarcada también en su época tardía de su dilatada carrera (data del año 1969), resulta un atractivo giallo que nos presenta a un asesino desquiciado (Stephen Forsyth), cuyos traumas -como sucede en gran parte de estas cintas- remiten a la infancia; al dolor, el sufrimiento y el shock que sobre la mente de un individuo causa para siempre un hecho terrible e inesperado durante su etapa de formación vital, desviando inevitablemente su comportamiento de los patrones comunes de la sociedad, apartándole así de la misma y convirtiéndole en una víctima que a su vez se torna verdugo de primera clase. Inolvidables algunas secuencias de ejecución protagonizadas por ese hacha de carnicero y la cara desencajada que portan el protagonista, quien se adorna con aspavientos, y orquestado todo por una música enfática que parece conducir la propuesta hacia unos terrenos de crueldad pop.

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Otro de los títulos más destacados de este lote, por ser un giallo bien recordado entre los aficionados, es Torso, violencia carnal, de Sergio Martino (que repite en la colección tras Todos los colores de la oscuridad). Esta producción de 1973 revela mejor su contenido a través de su título original en italiano: I corpi presentano tracce di violenza carnale da una idea de la explicitud con la que el sádico de turno violenta y asesina a las atractivas féminas que por aquí pululan, apuntando de nuevo derivaciones sexuales de índole traumática y trastornada. Más allá de un par de famosas secuencias por las que generalmente es recordado este título -aquélla en la que el asesino, en medio de un bosque nebuloso y encharcado, espía y acosa a una chica desprotegida, que para más inri viene de una fiesta juvenil desbordada de música y sexo…; y esa otra del tramo final en la que una superviviente se ve obligada a convivir con el susodicho mientras observa sus gráficos ejercicios para deshacerse de los cuerpos en el interior de una mansión-, Torso es un buen ejemplo de combinación de suspense, crimen y sentido del ritmo que hará las delicias del aficionado. Además, como contenido adicional se ofrece, aparte de la posibilidad ya mencionada de elegir entre dos pistas de audio en castellano, un escena de cinco minutos con una iluminación alternativa; extra curioso, cuanto menos.

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Posiblemente la película más anómala de cuantas en esta entrada se registran sea Una mariposa con las alas ensangrentadas (Duccio Tessari, 1971). Solamente un crimen, al inicio, es el desencadenante de un largo proceso judicial para el sospechoso –durante el cual se sucederán varios asesinatos más-, lo que es aprovechado por el abogado de éste para pegarse el lote con su mujer; un gesto más dentro del conglomerado de relaciones que se establecen entre los personajes, auténtica clave para comprender el sentido global y devenir de la trama. Si bien la explosión final ya justifica de por sí el visionado de la cinta, lo más interesante viene a raíz de la cocción de sabrosos ingredientes que desembocarán en él: familia, celos, seducción, venganza y una evidente pulsión criminal, todo ello medido con el suficiente pulso como para no desatender esos pequeños detalles y comportamientos que, de nuevo con la fijación sexual de por medio, llevan apareado un inevitable componente fatídico.

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Seguimos moviéndonos a comienzos de los años 70 para hablar ahora de ¿Quién la ha visto morir? (Chi l’ha vista morire?, Aldo Lado, 1972). En este caso, todo gira alrededor de una (adictiva) canción, compuesta por el gran Ennio Morricone e interpretada por un coro de niños. No es sólo que dé nombre al film, sino que el tema se erige como verdadero vehículo narrativo del mismo, apareciendo de manera recurrente durante el metraje, a modo de constante juego interrogatorio que interpele al espectador sobre la autoría del crimen que sucede al inicio. Más allá de esta peculiar característica, la narración se desarrolla de manera algo confusa, con algunos personajes poco desarrollados y giros inesperados, pero siempre manteniéndose dentro de unos patrones de interés en esta historia descabellada y de ambiente claramente enrarecido, lo cual la hace merecedora de atención. No obstante, resulta llamativo que se haya convertido en un giallo más o menos (re)conocido. Como contenido adicional de este disco, además del doble subtitulado en castellano, específico para las correspondientes pistas de audio en inglés e italiano, se ofrece un final alternativo, de la denominada “versión internacional” del film, en una escena de poco más de un minuto de duración.

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Para terminar este pequeño repaso, Atormentada (L’uomo senza memoria), dirigida en 1974 por un nombre ya reseñado en esta misma entrada: Duccio Tessari. Una historia de acoso, agobiante en su tono general y solvente en su ejecución, sin demasiados elementos accesorios y con el suficiente poso de desazón en su interior como para tenerla en consideración. Guarda algunos elementos en común con Una mariposa con las alas ensangrentadas, sobre todo en cuanto a su fuerte componente de índole sexual, confusión y personajes que tienen mucho que esconder -aparte de una exagerada aunque consecuente explosión de violencia y nerviosismo en sendos clímax finales-, y es que Tessari se revela como un buen narrador, más interesado por el fondo y la correcta elaboración de sus historias que por una demostración de estética per sé, habitual denominador deficiente de este género.

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