Crónica del miércoles 10 y jueves 11 en Sitges 2017

octubre 13, 2017 por Roberto García-Ochoa Peces

Cabecera Sitges 2017

Presenciamos la película más redonda hasta la fecha, el western Brimstone (Martin Koolhoven); Dhogs, una pequeña cinta gallega de un autor que dará que hablar; otra de origen estonio más experimental si cabe, November (Rainer Sarnet); y la nueva de Hélène Cattet y Bruno Forzani (a quienes hemos entrevistado): Laissez bronzer les cadavres. 

 

Andrés Goteira presenta Dhogs en el cine Retiro

Andrés Goteira presenta Dhogs en el cine Retiro

El miércoles nos levantamos temprano como cada día y acudimos al Auditori no sin cierto reparo. Una película que dura dos horas y media te rompe con facilidad la parrilla de la jornada y si, además, tu elección ha resultado incorrecta, la cara de tonto que se te queda puede llegar a ser monumental. Además, en el caso de Brimstone, próximamente aparecerá en Blu-ray en EE.UU., por lo que existía la posibilidad de verla en casa en las próximas semanas. Pero una vez vista, la sensación no es de castigo -como ella misma propone en muchos de los magníficos planos que la componen- sino de alivio, de tremenda satisfacción por no haber dejado escapar una obra monumental y que merece vivirse en una pantalla gigante. Uno de los títulos más importantes del festival, cuando no el mejor.

 

Brimstone (Martin Koolhoven) – Oficial Fantastic Competición 

Llevaba su director, Martin Koolhoven, ocho años sin estrenar una película, desde Oorlogswinter (2008). Viendo Brimstone (2016), es fácilmente justificable. Nos encontramos ante un western monumental, una ópera magna del género que se nutre y crece a partir de elementos fantásticos, incorporados en el maléfico personaje del reverendo (Guy Pierce) y extendidos en su estructura narrativa. Cuatro capítulos de odio, violencia, pasión, redención y venganza que afectan a una familia acosada por aquél y que se inspiran sin disimulo en pasajes bíblicos, subvertidos y a la vez potenciados por una aureola de gravedad que define esta trágica historia que también habla de la sangrienta construcción de un pueblo. Un trabajo que se configura a partir de una fotografía sencillamente magistral, repleta de planos e ideas que remiten al maestro John Ford, que sin duda se sentiría orgulloso de su discípulo holandés. Hace unos días exponía mis dudas sobre si llegaría a ver algo mejor que Hounds of Love en este festival. La respuesta se hizo esperar tres jornadas y llega con semejante fortaleza en la producción, que es inevitable concederle lo más alto del podio.


 

Dhogs (Andrés Goteira) – Oficial Fantastic Competición

Dhogs es el sorprendente debut de Andrés Goteira, una cinta gallega, rodada íntegramente en ese idioma, que se ha colado en la sección oficial pese a lo pequeño de su apuesta y, sobre todo, lo extraño de su puesta en escena. Como para explicarla hay que caer en el spoiler y, como cualquier cinéfio de bien, somos enemigos del mismo, solo diré que se trata de una lúcida reflexión sobre el ejercicio de mirar las imágenes, de la cualidad de observar antes que deglutir, sobre la dictadura que el vidente del siglo XXI ejerce sobre la(s) pantalla(s), condenándolas a su continua regeneración, lo que acaba redundando irremediablemente en la (re)definición no solo de los personajes que en ellas cohabitan, sino del propio espectador, que aquí juega el papel más relevante de todos. Una cinta que desprende un talento aún por pulir y que se abre a múltiples comparaciones, desde el cine de Haneke al de David Lynch, si bien no está exenta de un discurso propio, ofrecido desde el mismo idioma. Sin duda, no somos más que unos perros domesticados.


 

Laissez bronzer les cadavres (Hélène Cattet y Bruno Forzani) – Oficial Fantastic Competición

Los belgas Helene Cattet y Bruno Forzani regresan cuatro años después al festival para presentar su nueva película, Laissez bronzer les cadavres. Y como era de esperar, ofrecen un nuevo ejercicio de estilo, de los más radicales, extravagantes y geniales del panorama cinematográfico mundial, solo que cambiando cuchillos por pistolas para encarar un thriller con claros ecos del poliziottesco y el Spaghetti Western de sus amadas cintas de género italianas de los años setenta y ochenta. Un grupo de despreciables personajes recluido en una pequeña villa situada en medio de la nada, donde se desatará una orgía de disparos y muerte con motivo del robo de un botín, son los elementos que han tomado en esta ocasión, a partir de una novela del año 1971. Aunque el ejercicio audiovisual sigue siendo sencillamente deslumbrante, magnífico y literalmente ensordecedor, su significado parece que entronca menos con la propia historia narrada que como lo hacía en El extraño color de las lágrimas de tu cuerpo (2013), entregándose así una obra más convencional y accesible que la anterior, donde la desestructuración del relato sí entroncaba con el propio sentir de la corriente del neogiallo. Aun así, es una obra tan rompedora, tan bien filmada y, sobre todo, montada y engarzada en lo musical con temas clásicos de Morricone (¿Quién la ha visto morir?, Aldo Lado, 1972) así como inteligentemente referencial con otras obras -Quelli che contano (Andrea Bianchi, 1974); ¡Mátalo! (Cesare Canevari, 1970)-, que no puede relegarse a un segundo plano y queda en la terna de lo más destacable. Por cierto, que tuve la inmensa suerte de poder charlar con ellos, junto a otros compañeros, después de la proyección, lo que se reflejará en una entrevista de próxima aparición.


 

Los olvidados (The Onetti Brothers) – Midnight X-Treme 

Regreso de los hermanos Onetti al festival (aunque en esta ocasión solo pudo asistir Nicolás, antes productor y ahora también director junto a su hermano) con Los olvidados, que se ha programado en la sección Midnight X-Treme, dentro de un maratón que comenzaba a la 1 y terminaría a las 8 de la mañana. Se trata de un remake nada encubierto de La matanza de Texas (1974), pero hecho a la argentina, aprovechando una sugerente historia en un pueblo perdido a causa de una inundación (Epecuén) y con sus típicas empanadas de carne de por medio. Una producción impecable a nivel de ambientación y fotografía, llevada de la mano de una pegadiza banda sonora rockera, aunque algo escasa de ideas en su ejecución, por la repetición de situaciones y la tipología de personajes que la insoslayable cinta de Tobe Hooper ofreciera al universo del terror. Confiamos en que los Onetti sigan mirando al pasado desde una mirada propia, valiente y experimentadora, como hicieran en sus estupendos neogialli.


 

Errementari (Paul Urkijo) – Oficial Fantàstic Competición

Errementari es el primer filme de Paul Urkijo, tras varios cortos en su haber. Una producción con el lenguaje vasco por bandera ya que relata algunas historias propias del folclore de la región, en este caso aquellas que relacionan la herrería con pactos secretos con el demonio. Resulta indudable la impecable labor de ambientación así como los efectos de maquillaje por parte del equipo de Urkijo, pero la indefinición de su puesta en escena -una mixtura de terror, tradición y comedia- lastra en buena parte la propuesta, confiriéndola un tono resbaladizo y que no termina de cuajar, a lo que no ayudan algunos personajes secundarios que no se salen del cliché. Deben aplaudirse, empero, iniciativas de este tipo, que sirven, además, para aproximar la riqueza y el universo único de la cultura y la tradición del País Vasco al resto de los mortales.


 

November (Rainer Sarnet) – Oficial Fantàstic Discovery 

November merece ganar el título honorífico de rareza de esta edición. Es una producción de origen estonio, dirigida por Rainer Sarnet y que adapta el best seller “Reheppap”, escrito por Andrus Kivirähk. Filmada en un precioso blanco y negro de tonos suaves y que sirve para acrecentar una cierta aureola surrealista que nunca llega a despejarse del todo en el relato, es una película que habla de las tradiciones y costumbres del ambiente rural estonio, de extrema pobreza y voluntad sumisa, para inmiscuir en su seno una mirada fantástica que despeja temporalmente tal condición, con impagables fugas cómicas y un constante afán experimentador por parte de su realizador. Confluyen la excelencia fotográfica de Andrei Tarkovsky con la narrariva morosa de Bela Tarr, fusionados en un artefacto tan extraño como fascinante, auténtico oasis en medio de la planicie del cine de género, sabedor de que pueden hacerse cosas con su excusa, para contar otras más impartantes. Una joya a reivindicar.


 

The Great Flood (Bil Morrison) – Seven Chances

Terminamos el jueves con The Great Flood, filme en el que su director, Bill Morrison, relata, a través de imágenes documentales de la época, la inundación más devastadora de la historia de EE.UU., cuando el río Mississippi se desbordó en el año 1927. Se trata de una colaboración con el músico Bill Frisell, quien conjuga las grabaciones extraídas por aquél con geniales composiciones estilo americana y jazz, dotando al conjunto de un ritmo embaucador. Una cinta subyugante y que arroja, incluso, un aire de misticismo, pese a que las propias imágenes que la conforman se muestran desgastadas por el paso del tiempo, sublimándose así la extrema dureza de la realidad en un halo de poesía visual. Un sentido homenaje al trabajoso tránsito hacia una vida mejor por parte de todos los afectados que lucharon por sobrevivir a esta catástrofe natural.


 

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