Crítica de Policías violentos, de Michele Massimo Tarantini

Ante la muerte del realizador italiano Michele Massimo Tarantini, ocurrida en Brasil el pasado 3 de abril, el gran director Sergio Martino, su primo, dedicó en su página de Facebook algunas palabras: “Hoy lamentablemente nos ha dejado mi primo Michele Massimo Tarantini, con él he compartido tantos años de trabajo. También era realizador y vivía en Brasil desde hacía años. Mereció mucho más, incluso en la evaluación de su larga actividad en aquellos años de cine en esa época “goliarda” que hoy no existe más. Habría merecido mucho más también por su gran capacidad profesional, su imaginación y su humanidad”. Sirva esta entrada, donde nuestro colaborador Federico Fornasari —experto en la materia— revisa uno de sus poliziotteschi más conocidos, como nuestro humilde homenaje a este artesano del cine de género, especializado en este subgénero así como en la comedia sexy, que resulta poco conocido fuera de Italia.

Cartel original de Poliziotti violenti, dirigida por Michele Massimo Tarantini

País: Italia
Título original: Poliziotti vilenti
Título en inglés: Crimebusters
Año: 1976
Estreno: 11-5-1976
Duración: 92 min.
Director: Michele Massimo Tarantini
Guion: Adriano Belli, Sauro Scavolini, Michele Tarantini y Franco Ferrini
Fotografía: Giancarlo Ferrando
Música: Guido y Maurizio De Angelis
Montaje: Attilio Vincioni
Intérpretes: Henry Silva, Antonio Sabato, Silvia Dionisio, Ettore Manni, Claudio Nicastro
Género: Poliziesco
Productora: Giulio Scanni para Staff Proffessionisti Associati, Capitol International (Roma), Alessandro Altieri

TIRAR AL BULTO SIN MIRAR

Altieri (Henry Silva) es un oficial del Cuerpo de Paracaidistas de la Fuerza Aérea italiana, conocido por cierta tendencia a hurgar en dudosas cuestiones internas. Por ello, los altos mandos deciden trasladarlo a una oficina de Roma con el objeto de que efectúe tareas burocráticas, aunque pronto le llamará la atención la violencia periódica de grupos paramilitares en secuestros y robos en la vía pública. Razón por la cual sus sentidos, junto a los del Comisario Tosi (Antonio Sabato), de la policía capitalina, se pondrán en alerta ante un intrincado plan de tráfico de armas que podría involucrar a políticos y funcionarios de varios estamentos gubernamentales. 

Así como la comedia italiana está profundamente arraigada en las tradiciones expresivas y la realidad nacional, el poliziesco posee sus propios códigos, referidos, en la mayoría de los casos, a la situación social de un momento determinado. La Italia de los años 70, etapa conocida como Años de Plomo, ha dado fe de estas cuestiones. Numerosos ejemplos se dieron cita en el cine, y allí se encuentra el protagonista que ejerce la justicia donde la ley no llega, o no quiere llegar.

Antonio Sabato y Henry Silva en Poliziotti violenti

El film Poliziotti violenti, dirigido por Michele Massimo Tarantini (Roma, 7-8-1942; Río de Janeiro, 3-4-2026), una figura poco conocida dentro del cine de género del país transalpino que ha fallecido hace unos días y a quien pretendemos rendir nuestro humilde homenaje a través de esta entrada, es un atractivo y violento compendio de estas circunstancias, tendentes a las salvajadas y brutalidades, donde la irresponsabilidad de los delincuentes y policías es total: tiran al bulto sin mirar. Los agentes se comportan en modo extremo, pero resultan honestos en su ejercicio ante diversos matones de la periferia más sórdida; sujetos amparados por las normas e involucrados en asuntos turbios; billares como centro de reunión de malhechores de baja calaña; palizas frenéticas que no tienen fin; tiroteos perversos en la vía pública; transeúntes ejecutados a granel por el solo hecho de pasar por el lugar equivocado; persecuciones en vehículos de toda clase; infinitos lanzamientos de explosivos y ladrones en motocicletas atacando con una furia inusitada… . 

Henry Silva y Antonio Sábato1 se mueven en estos escenarios como si estuvieran en su propia casa. Expertos en la acción sin tapujos, usan la vestimenta y poseen el estilo adecuado para no pasar desapercibidos: camperas al tono, cortes de pelo con excesivo espray y brillante bijouterie. Todo un espectáculo de modelos de pasarela que no los hace dudar cuando deben arrugar sus ropas para evitar un esquemático plan delictivo. En cuanto a los hábitos, espacios y personajes con los que ambos interactúan, resulta interesante destacar, además de la belleza triste y resignada de Silvia Dionisio, la presencia de numerosos travestis en el avance sistemático de la trama, otra marca registrada del poliziesco en general.

Henry Silva en Poliziotti violenti

De manera similar al aspecto de los personajes-cliché en otros subgéneros, como el papel de la lesbiana dentro del giallo –por norma general, asociado a mujeres liberadas, de clase acomodada o media alta y/o pertenecientes a gremios tachados de frívolos (modelos, actrices, cantantes)–, en las cintas poliziotteschi aparecen travestis que proceden de barrios exclusivamente marginales, siendo foco del desprecio por parte de la sociedad imperante. Ya estigmatizados en uno de los títulos casi fundacionales de este subgénero, como es en la magistral Confesiones de un Comisario (Damiano Damiani, 1971), el personaje de Martin Balsam los describe como “la máxima degradación”, otorgándoles así el nunca grato papel de confidentes policiales, un evento que les adosa un inminente final no exento de crueldad2.

Jamás faltan en estas sociedades encontrar especialistas que ejerzan el castigo contra individuos vulnerables y despreciables, nos da a entender Tarantini, dentro del caos hipnótico de las imágenes. En este punto, “no importan los daños colaterales si el objetivo es lograr un Estado fuerte y terminar con el caos y la anarquía”, brama, al borde del ridículo, un legislador acusado de participar en actividades ilícitas. El pueblo exige venganza y al criminal, como sea, se le tiende una emboscada y se le asesina. Todo al límite, como la imponente banda sonora de los hermanos De Angelis.

Antonio Sabato en Poliziotti violenti

Así, el film se apoya en la más tensa e hiperbólica acción sin disminuir su pretendida crítica político-social. Tarantini, primo de Sergio y Luciano Martino, con quienes había colaborado en diferentes labores dentro del cine, tanto como ayudante de dirección de arte o en diferentes departamentos de casting y decorados, había debutado como realizador en el policial Sette Ore Di Violenza Per Una Soluzione Imprevista (1973), con George Hilton haciendo de experto asesino especializado en artes marciales que debe viajar a Grecia a cumplir una truculenta misión. Más allá de los discutibles logros en esta cinta, que vale la pena ver solo por el increíble inicio de Hilton repartiendo patadas a puro grito de “kung fu”, tanto en el film aquí analizado y en el excelente poliziesco Napoli si Ribella, realizado apenas un año después de este, Michele demostró su talento e imaginación.

Benito Stefanelli en una imagen de Poliziotti violenti

Además, el director romano se destacó en muy divertidas comedias picarescas y eróticas, como por ejemplo La Bachiller (1975), con Gloria Guida, dirigiendo también con gran pericia varios films bélicos de explotación filmados en Filipinas u otros lugares de América no solo de forma paralela a los policiales referidos, sino también a lo largo de la década siguiente. De hecho, Tarantini filmó bastante en América Latina (residió y murió en Brasil muchos años de su vida), legando dos títulos muy entretenidos en sus temáticas: de un lado, sexo bizarro, del otro, violencia caníbal y acción pura; son, respectivamente, Nudo e Selvaggio (1985) y Acción Suicida (1989). Traten de encontrarlos y véanlos, porque realmente valen la pena.

Federico Fornasari

Portada del VHS de Policías violentos
  1. Antonio Sabato tuvo un papel destacado en el exitoso film norteamericano de 1966 Grand Prix, dirigido por John Frankenheimer y repleto de estrellas cinematográficas como Ives Montand, James Garner y Toshiro Mifune, entre otras figuras del mundo real de la Fórmula 1. Pese a ello, su carrera actoral no prosperó internacionalmente y su presencia se limitó, con altibajos, a films enmarcados en 
    el género de acción. Como un detalle del destino, su personaje en Poliziotti violenti tiene como hobby las carreras automovilísticas y la mecánica de autos preparados para competir. ↩︎
  2. Destacado análisis sobre el film efectuado por Alfonso y Miguel Romero en
    Exhumed Movies, Fanzine de Cine Oscuro, Maldito y de Culto, año III, números 0 y 1 (reedición); noviembre de 2015. ↩︎

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