Las mejores películas estrenadas en 2017

enero 1, 2018 por Roberto García-Ochoa Peces

Finaliza el año 2017 y con tal motivo Doble Kulto Cinema vuelve a preparar la lista de las que, a juicio del que suscribe estas líneas, son las diez mejores películas estrenadas durante estos doce meses. Una elección, sobra decirlo, tan personal y subjetiva como otra cualquiera, pero que intenta ser representativa de algunas de las constantes cinematográficas que han marcado este año, dominado por contundentes títulos norteamericanos acompañados de otros más inesperados e insurgentes, junto a las siempre estimulantes propuestas europeas por parte de cineastas ya contrastados, o la valiente y valiosa irrupción de un diamante en bruto español. Y todo ello (todavía más) cuestionado por el papel de la televisión, a través de los nuevos canales de exhibición doméstica que han presentado estrenos exclusivos y, por supuesto, de las series, entre las cuales se encuentra la que no pocas voces se atreven a proclamar como el mejor producto audiovisual del año: Twin Peaks: The Return.

 

You can’t be serious.

 

10 – Personal Shopper (Olivier Assayas; Francia, Alemania, República Checa, Bélgica, 2016; Fecha Estreno: 19-05)

La última película del realizador galo Olivier Assayas –Viaje a Sils Maria (2015); Demonlover (2002)- es otra demostración más de su talento a la hora de reventar géneros cinematográficos para apuntar directamente hacia la conciencia del espectador. Moviéndose entre el thriller, la fantasía terrorífica, la crónica social y el erotismo, es capaz de crear un artefacto tan fascinante y seductor en su(s) forma(s), como inquietante en su apelación en contra de la superficie de las cosas. Guiada de la mano de una Kristen Stewart en estado de gracia, mezcla la tradición de lo inaprensible, como la búsqueda del fantasma de un hermano perdido, con los fastos de lo ultramoderno, caso de los lujosos ropajes con los que ha de cargar para sobrellevar una vida inexistente. Y ostenta la nada desdeñable virtud de inquietar con un dispositivo tan normalizado en nuestro movimiento diario como es un teléfono móvil. Una obra importante, que sabe extraer el veneno de la sociedad del bienestar.

 


 

9 – Verano 1993 (Estiu 1993; Carla Simón; España, 2017; F.E.: 30-06)

Verano 1993 supone un bendito soplo de aire fresco para el cine español. La cinta catalana, debut en el largo de Carla Simón, es un canto a la vida y a la familia pese a las dificultades que plantea la realidad. Sin renunciar a la exposición del dolor propio (se trata de una historia autobiográfica, a partir de los recuerdos de la directoria sobre su difícil infancia después de la muerte de sus padres a causa del sida), Simón desmenuza los pasajes del duelo íntimo con la ilusión propia del que aprende a (con)vivir con su aceptación, integrándolo en un ambiente natural y donde el juego se erige elemento fundamental para la superación. Hay un aroma a Erice en las imágenes de esta cinta, y eso se traslada a su mismo espíritu, que alberga un punto de magia fílmica. Un debut para recordar por parte de una autora a la que habrá que seguir muy de cerca de ahora en adelante. Leer crítica y fotos de la edición Blu-ray.

 

 

8 – Blade Runner 2049 (Denis Villeneuve, EE.UU., 2017; F.E.: 06-10)

Había generosas dudas acerca del último envite de Denis Villeneuve, ni más ni menos que retomar el cine-mito para hablarlo de tú a tú. Pero tras el visionado de Blade Runner 2049, estas se esfumaron como lágrimas en la lluvia. Válida como continuación de la original -prolongando tramas, haciendo hincapié en líneas paralelas aún por explorar- sería un error, sin embargo, pretender encerrarlas en un cuadrilátero de pelea tan innecesario como injusto. Sería mucho más provechoso vislumbrar las imágenes de la obra del canadiense y fascinarse con su incuestionable valía en sí mismas consideradas. Recrearse con las luces del alba de esta amarillenta distopía de tintes épicos que iluminan a duras penas un complejo debate humano en medio del caos. El escalafón más alto para Villeneuve dentro de la industria y una de las cintas de ciencia ficción más importantes del nuevo siglo.

 

 

7 – A Ghost Story (David Lowery; EE.UU., 2017; F.E.: 03-11)

Una de las obras más cautivantes de 2017 fue esta pequeña producción norteamericana dirigida por David Lowery. Grandes temas como la inextinguible cualidad del amor (y por ende, del ser querido), la retención del cariño y la expresión del dolor en el más allá, invisible y sin embargo latente, recorren la preciosa A Ghost Story. Una historia de fantasmas expresada bajo mínimos, pero enorme en su propósito de conquista natural de nuestros corazones. Y apelando a la suavidad formal, a la tranquilidad en el trazo pese a su ocurrente disposición (los fotogramas se enmarcan en formato cuadrado con los bordes redondeados, emulando así un recuerdo personal; acaso una irrealidad manifestada) como método para la victoria del emocionante contenido. El resultado es un carrusel de imágenes de la convencionalidad permanentemente rotas por la expresión de una extrañeza con la que terminamos acabando por convivir bajo una desoladora normalidad. Pura poesía.

 

 

6 – Déjame salir (Get Out; Jordan Peele; EE.UU, 2017; F.E.: 19-05)

Las raíces del racismo se extienden hasta nuestros días y nacen en la América de las grandes oportunidades. Y la mayor y más letal de las amenazas se esconde en la trastienda de fachadas con jardín donde habitan caracteres revestidos de amabilidad que lanzan vítores en pos de la convivencia. Jordan Peele parece haberlo experimentado en su propia piel y para denunciarlo idea una ficción de todo punto original, rabiosamente contenida y suficientemente anormal como para airear una perenne sensación de que algo va mal en la historia de este chico negro que acude a conocer a sus suegros blancos. Uno de los debuts del 2017 y una de las mejores muestras del poder de la imaginación para apelar a la conciencia como botón de alerta de los peligros que nos rodean. Además, claro está, de una revelación de talento en bruto. Leer crítica completa.

 

 

5 – Jackie (Pablo Larraín; Chile, Francia, EE.UU., Hong Kong, 2016; F.E.: 17-02)

En un género que parecía ya del todo agotado como es el biopic, el chileno Pablo Larraín realizó un total de dos durante el año 2016. Si primero fue Neruda, la biografía del famoso poeta del siglo pasado, compatriota suyo, unos meses más tarde levantó su mirada hacia el norte para fijarse en la primera dama Jaqueline Kennedy, y así narrar la historia íntima de uno de los episodios más importantes de la historia de EE.UU. El trauma de una mujer reconvertida en forzosa heroína para levantar una familia y la moral de un país que idolatraba la imagen de su marido. Una historia de pocas luces y muchas sombras entregada desde una exquisita formulación cinematográfica, que alienta el dolor y descarna la mítica de la figura en su lúgubre aproximación. Larraín vuelve a demostrar un profundo dominio del medio y consigue cercar a Jackie con su cámara inquieta, voluble, impredecible, francamente genial. Y en perfecta sincronía con una Natalie Portman transmutada por dos horas en una afligida primera dama, en la que probablemente sea la mejor actuación del año, dispone un torrente de sentimientos en una serie de imágenes tan inspiradas como imperecederas. Embaucadora de principio a fin.

 


 

4 – Frantz (François Ozon; Francia, Alemania, 2016; F.E.: 30-12)

Estrenada el penúltimo día del 2016, consideramos que el año natural de esta radiante película es el 2017, de ahí su inclusión, insalvable, en esta lista. El último filme del francés François Ozon –8 mujeres (2002); En la casa (2012)- es un remake de Remordimiento (Broken Lullaby, Ernst Lubitsch, 1932), y narra la visita imprevista de un personaje a la villa alemana donde viven los padres y la novia de Frantz, desaparecido en combate durante la Primera Guerra Mundial, del que dice conocer su historia. Un melodrama de tintes clásicos formulado en un radiante blanco y negro, puntualmente roto por notas de color, que es puro deleite para los sentidos (y la sensibilidad) del espectador, subyugado ante el férreo magnetismo que desprenden un relato y unos personajes tan bien construidos y engarzados de la mano del experimentado Ozon. Una obra para revisar de vez en cuando y así seguir alumbrando la magia del cine.

 


 

3 – El sacrificio de un ciervo sagrado (The Killing of a Sacred Deer, Yórgos Lánthimos; Reino Unido, Irlanda, EE.UU., 2017; F.E.: 01-12)

Ya lo apunta Lanthimos desde el mismo título, que hace referencia al obligado sacrificio de su hija Ifigenia por parte de Agamenón, como castigo de Ártemis por haber matado a un ciervo en un bosque sagrado y hacer ostentación de ello. El sacrificio de un ciervo sagrado es pura tragedia griega trasladada a nuestros días, donde el mal ha de extirparse de una familia de eminentes doctores sin aparente tacha moral, pese a sus extrañas prácticas sexuales. Otra firme expresión de brillantez fílmica obra del realizador ateniense –Canino (2009); The Lobster (2015)-, quien saca de nuevo a relucir su afilado bisturí cinematográfico para desplegar un juicio planificado a partir de inquietantes travellings, provechosos grandes angulares y oportunos estatismos que tienen por objeto, en primera instancia, desnudar a sus caracteres, para finalmente derrumbarlos sin posibilidad de escape. Inteligentemente apoyado en los vientos de György Ligeti, instauradores de un terror suave pero inapelable, la cinta crece en amplitud con el paso de los minutos, introduciendo un veneno cada vez más letal en sus fotogramas, hasta que ya no haya vuelta atrás y sea necesario el equilibrio de bienes humanos, diríase sociales, como único camino transitable para la dolorosa redención. Capaz, incluso, de volver a extraer la esencia interpretativa de actores ya consolidados como Colin Farrell o Nicole Kidman. Y ojo a ese animal escénico que lleva por nombre Barry Keoghan.

 

 

2 – Detroit (Kathryn Bigelow; EE.UU., 2017; F.E.: 15-09)

Nuevo ejercicio de denuncia por parte de la incansable Kathryn Bigelow, triunfadora en los Oscar por En tierra hostil (The Hurt Locker, 2008). Detroit basa su relato en los lamentables hechos acaecidos la noche del 25 al 26 de julio de 1967 en el Motel Algiers de Detroit (Michigan, EE.UU.), cuando un grupo de policías retuvo a una decena de jóvenes ciudadanos negros en su interior y acabó matando a tres de ellos, en lo que fue una demostración de furioso racismo por parte de un poder autoritario. Nada que no suceda cincuenta años después (la fecha de estreno no es casual) y que, por tanto, sea de recibo exponer. Y la única manera de hacerlo es contagiándose de la rabia, el sudor, la sangre y las lágrimas que tuvieron que padecer aquellos pobres desgraciados, de ahí que la puesta en escena de Bigelow sea tan descarnada como virulenta, cercana como hiriente, realista y sin embargo magnificada a partir de una vigorosa cualidad cinematográfica. Así, impulsada por un ritmo lacerante, la realizadora es capaz de conferir, primero, una textura documental a sus secuencias (a modo de introducción en la caótica coyuntura) para después retener la acción en un espacio interior, haciendo cinética de la verborrea más vergonzante y extrayendo oro de un plantel de actores entregados a la causa. Para no caer en el olvido.

 


 

1 – Dunkerque (Dunkirk, Christopher Nolan; Reino Unido, Holanda, EE.UU., Francia, 2017; F.E.: 21-07)

Lo más alto del podio va para Nolan y su retrato de la “batalla” de Dunkerque (Francia), en verdad un forzoso plan de huida del exterminio por parte de las tropas inglesas, clave para el devenir de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de la última demostración del director inglés sobre su dominio del medio con independencia del género que transite; aparece filmada bajo tal frenesí y contundencia que hace desplazar el sentido del relato -reducido a su mínima esencia, ese proceso de escape intercalado en tres planos narrativos, que lo son también físicos: tierra, mar y aire- en pos de la captura de la verdadera razón del cine como espectáculo cinético que no alberga un momento de pausa en su narración. Recorrida por un perenne tic sonoro y una musicalidad de tintes cuasi industriales, en perfecta sincronía con la devastadora imaginería que reflejan sus escenas de guerra, Dunkirk es cine de altos vuelos, cuidadosamente conferido y firmemente ejecutado por uno de los grandes maestros que lo practican en la actualidad. Leer crítica completa.

 

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